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1 de junio de 2012

El hombre como centro: Renacimiento


Ubicada entre los siglos XV y XVI,  fue época del resurgimiento de la razón, tras el medioevo periodo fuertemente religioso. Las ciencias y el arte tuvieron un marcado desarrollo.
El hombre se transforma en la medida de todas las cosas. Se abandonan los estilos longitudinales para darle paso a una línea ancha y horizontal que da mayor presencia a la persona. Se dieron grandes avances en la vestimenta, que estaba a cargo únicamente de los hombres, sastres, quienes realizaban la moldería y costura de los complejos trajes, tanto femeninos como masculinos. Las ropas ya no se calzan por la cabeza sino que tienen mecanismos de prendedura conocidos como herretes y agujetas. Para la apariencia femenina surge el uso de corset, para darle forma al torso y armazones, armados de falda, para dar volumen a las faldas. El traje se divide en dos partes:

Cuerpo del vestido: parte superior desde el cuello hasta la cintura, que contiene las mangas.
Falda: parte inferior desde la cintura hasta el piso.

En el caso de los hombres, la túnica exterior que utilizaban toma forma más compleja y armada que llevará el nombre de Jubón, complementándola con nuevas variantes de mediascalzas y posteriormente calzones más elaborados en su forma.

El Corset
Surgió como pieza central en la vestimenta femenina en el siglo XIV, realizado primero en metal y luego construyéndose en base a telas duras y varillas que estructuraban el esqueleto de la pieza. Utilizando madera, metal o hueso de ballena.
La silueta del corset renacentista es la de una regadera invertida o embudo, es decir, un cuerpo recto, rígido, terminando en una pronunciada punta que llega hasta la entrepierna.

Los Armados de falda
También conocidos como Ahuecadores u Organizadores de Faldas. Son estructuras realizadas con varas de metal, correas de cuero y en algunos casos entretelas almidonadas. De variadas formas, fueron evolucionando desde el Renacimiento hasta su eliminación total a principios del siglo XX, teniendo algunos periodos en que no fueron utilizados dadas las siluetas preponderantes en el momento.

Dentro de la enumeración de piezas de ropa interior, a éstos se le deben sumar las medias que cubrían las piernas, realizadas en seda natural y que jamás se veían en el caso femenino. Una camisa interior larga con mangas, de algodón, lino o batista muy delicados.

Textil
Principalmente se utilizó: terciopelo, telas adamascadas, brocatos, seda natural, pieles, telas recamadas, encajes, rasos Y para los bordados: hilos de oro y plata y seda multicolor.
Además de tener un gran recargo en los bordados con piedras preciosas y semipreciosas en toda la extensión del traje.
Las telas blancas (lino, algodón, batista, muselina) se reservaban para las prendas interiores tales como la camisa interior.
Apariencia femenina

Como fue mencionado, el traje femenino se dividía en Cuerpo del Vestido y Falda. El escote principal tenía forma cuadrada, quedando al descubierto el nacimiento del busto o habitualmente se lo cubría con una pieza de gasa bordada, unida al escote quedando un escote velado y una gran variedad de mangas anchas y largas. Éstas podían ser simples o estar divididas o Partidas. Utilizando como adorno los Abuchonados y Acuchillados (tajos realizados por le sastre con cuchillas de variados tamaños calentadas al fuego) siendo estos últimos empleados como ornamentación en todo el traje y en la capellada del calzado. Sumaban como abrigos mantos y capas que cerraban por medio de broches o cordones.
El peinado era siempre recogido y acompañado de velos, tocas y adornos, pero ya no era oculto de forma tan intensa como en el periodo anterior, sino que los tocados acompañan la presentación del cabello como un accesorio decorativo.

Ana de Dinamarca C. 1605

Isbale I de Inglaterra C. 1545
Apariencia masculina

El traje masculino consistía en Jubón y Calzones. Como adorno utilizaban abuchonados y acuchillados al igual que las mujeres, gran cantidad de bordados en hilos de oro y plata, y seda multicolor, además de piedras preciosas y semipreciosas.

El jubón o justillo era una chaquetilla ancha y corta, que llegaba hasta la cintura o la primera cadera. Prendía al frente, con mangas largas y anchas. Se construía en dos piezas, forro interior y tela exterior.
El Gregüesco es un calzón muy corto, de piernas anchas. Parte de la cintura, sujetándose con cinto y llega hasta la mitad del muslo. Por debajo se pueden ver cubriendo el resto de la pierna, las medias-calzas realizadas en seda natural.
Finalmente el calzón que se mantendrá será de gran volumen de pierna, que irá disminuyendo con el paso de los siglos.
Los hombres llevaban el cabello corto, o de estilo melena a los hombros, barba y bigote recortado de formas pequeñas y sutiles.

Enrique VIII de Inglaterra C. 1540

Calzado
El estilo de zapato utilizado por la mayoría seguía siendo cerrado y con suela. Realizado en cuero de distinta calidad.
Se agregaron chanclos y chapines o chopines, las primeras variantes de plataformas que, aunque no se veían, ayudaban sobretodo a las damas, dándoles más altura y elevando las faldas del piso.

Chopines venecianos

Mención aparte merecen los cuellos desmontables que surgieron en esta época convirtiéndose en una de las características específicas de la época. No cumplían ninguna función en particular salvo la de dar una apariencia más poderosa y rica a quien los portaba. Se los conoce bajo el nombre de Gorguera. Se realizaban mediante el plisado muy cerrado de lino, seda, y/o encajes construido con forma de plato que se sujetaba en la nuca y cubría toda la circunferencia del cuello.

Gorguera. Isabel I de Inglaterra