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10 de abril de 2012

La puerta entre Europa y Asia: Imperio Bizantino


Debido a la gran extensión de terreno del Imperio Romano, debió fraccionarse en dos cada una con una ciudad capital, esta división concluyó en:
  • Imperio Romano de Occidente, con capital en Roma
  • Imperio Romano de Oriente, con capital en Bizancio.

La ciudad de Bizancio, cambio de nombre según el emperador reinante, siendo también conocida como Constantinopla bajo el mandato de Constantino y Estambul (Istambul) bajo dominio turco, como se la conoce hasta hoy.
Este lugar tiene la gran particularidad de ser el centro de conexión entre oriente y occidente y paso obligado de comercio entre ambos. Fue desde aquí de donde se extendió hacia Europa lo que se conoce como “La Ruta de la Seda”; la comercialización de una de los textiles más valiosos.
Es entonces cuando de la apariencia grecorromana, de libertad de cuerpos y textiles fluidos y livianos, se pasa a estructuras íntegramente cerradas. La vestimenta principal pasa a ser la túnica con forma de T, y costuras de cierre en los bajo mangas y laterales, larga hasta el piso, de mangas estrechas, que a veces se susuituía por la Dalmática de mangas anchas. Ambas se ornamentaban mediante el uso de piedras preciosas. Al frente se aplicaba una pieza de tela cococida como tablion. Ésta se acompañaba con un manto: pieza rectangular con o sin capucha.
La rigidez y holgura de la ropa de paso a la anulación de las formas del cuerpo, tomando una estructura hierática en las representaciones.
Se elimina el calzado abierto y la única opción es el estilo de zapato calcetín cerrado, en seda natural, lana o cuero, según las clases sociales.

Para hombres la vestimenta consiste en:

  • Túnica interior (lino, lienzo algodón)
  • Túnica exterior (seda natural, brocatos o terciopelo, entre otras)
  • Mediascalzas (de la cintura, cubre los pies) (seda natural, lana)
  • Manto.
  • Calzado cerrado de seda natural u otros materiales realzado con bordados.

Para las mujeres la vestimenta consiste en:

  • Mediascalzas (de la cintura, cubre los pies) (seda natural, lana)
  • Túnica interior (lino, lienzo algodón)
  • Túnica exterior (al piso) (seda natural, brocatos o terciopelo, entre otras).
  • Manto. Velo
  • Calzado cerrado de seda natural u otros materiales realzado con bordados.

Los mosaicos de San Vitale, en Ravena, son fuente clave para el análisis de las vestimentas de la época y de ellos destaca la figura de la emperatriz Teodora (501 – 548 d. C), esposa de Justiniano I, quien demostró ser una mujer de gran carácter. Se la ve vestida con larga túnica blanca adornada con guarda vertical y manto que cubre los hombros con bordados en hilos de oro y gemas.
Durante el periodo fueron varios los cambios que se sucedieron en al vestimenta dentro de lo que se destaca una evidente orientalización.
El traje bizantino fue objeto de influencias extranjeras y a su vez muy imitado por otros pueblos.